1

¿Acabará Europa en Croacia?

MAYNOOTH (IRLANDA) – Pese a sus numerosas desdichas, la Unión Europea sigue siendo un norte para los Estados más pobres que quedan fuera de sus fronteras. De hecho, la atracción gravitacional del proceso de ampliación de la UE ha sido el factor más importante en la reconstitución de la vida económica, política y cívica en los Balcanes occidentales desde el final de las guerras del decenio de 1990 posteriores a la desaparición de Yugoslavia.

La adhesión de Croacia a la UE el 1 de julio brinda un impulso positivo a una región que había quedado en segundo plano a consecuencia de la “fatiga de la ampliación” y la introspección, inducida por la crisis, de la UE. Los partidarios de la ampliación señalan también el pacto firmado por Kosovo y Servia el pasado mes de abril como otro acontecimiento decisivo para desbloquear el futuro europeo de los Balcanes.

La ruptura decisiva con más de un decenio de guerra y confrontación se produjo en diciembre de 2012, cuando Kosovo y Servia comenzaron a aplicar un acuerdo sobre el control de las fronteras. El acuerdo logrado en abril va más lejos, al establecer un plan para compartir el poder en el norte de Kosovo y encaminado a reforzar el autogobierno local mediante una asociación de municipios de mayoría servia y al tiempo brindar nuevas disposiciones sobre el mantenimiento del orden y el poder judicial.

En la reunión recién concluida del Consejo Europeo, se reconocieron los avances logrados tanto por Servia como por Kosovo, al concederse a los servios una fecha (algo condicional) de inicio de las negociaciones para la adhesión y a Kosovo para iniciar el proceso de “preselección”. En este caso, la UE abriga la esperanza de que, tras la adhesión de Croacia, se acabe por fin con el punto muerto de la adhesión en los Balcanes occidentales.