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El sueño del este asiático de la India

SINGAPUR – El 15 de agosto, Narendra Modi ofreció su primer discurso por el Día de la Independencia como primer ministro. Si bien siguió la tradición de dirigirse al país desde las murallas del histórico Fuerte Rojo de Nueva Delhi, el discurso rompió con la convención. Modi evitó un texto escrito y, en cambio, improvisó durante una hora, en la que trazó una visión explícita para la India, incluido un modelo económico que constituye un claro quiebre con el pasado del país.

Desde 1991, la India ha venido cambiando lentamente su estrategia política, alejándose de la visión socialista de su primer premier, Jawaharlal Nehru. Sin embargo, por razones políticas, los cambios siempre se justificaron de una manera casi pesarosa. De hecho, muchas instituciones de la era de Nehru siguen existiendo -y hasta prosperan.

De un plumazo, Modi anunció la abolición de una de las más importantes de estas instituciones: la poderosa Comisión de Planificación, que había seguido produciendo "Planes Quinquenales" al estilo soviético y había conservado su lugar en el corazón de un proceso centralizado de asignación de recursos. El organismo que la sucederá, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, probablemente funcione más como un grupo de expertos -que ofrezca ideas y asegure una coherencia en materia de políticas, pero sin ningún poder de asignación de recursos.

Modi también defendió un nuevo modelo de crecimiento económico basado en la fabricación orientada a las exportaciones. Esto implica alentar a los empresarios domésticos a producir bienes de exportación e invitar a las principales compañías del mundo a trasladar su producción a la India. Este esfuerzo es importante, porque la economía y las exportaciones de la India están dominadas por los servicios, que han crecido de manera sostenida en relación a la producción general y que hoy representan casi el 60% del PBI. Por el contrario, la participación del sector industrial en el PBI se mantuvo sin cambios, en aproximadamente el 26%, durante las últimas tres décadas (el segmento de fabricación es inclusive menor, con un 14,9% del PBI).