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La corrida contra el rublo

PARÍS – Las últimas semanas, la caída del rublo y de la bolsa rusa venía siguiendo de cerca la baja mundial del petróleo. Pero todo cambió el 15 de diciembre. Mientras el petróleo se mantenía estable, el rublo y los índices bursátiles cayeron 30% en 24 horas. En la madrugada del 16 de diciembre, el Banco Central de Rusia (BCR) hizo un intento sin precedentes por estabilizar el rublo, subiendo el tipo de interés de 10,5% a 17%, pero no sirvió de nada.

La causa del “lunes negro” de Rusia fue evidente enseguida: el rescate público de la empresa estatal Rosneft, la mayor petrolera del país. Normalmente los rescates calman los mercados, pero este trajo recuerdos de experimentos previos de la era post-soviética, cuando el BCR daba préstamos directos a empresas, y el resultado era, invariablemente, más inflación. Quien era entonces director del BCR, Viktor Gerashchenko, llegó a ser catalogado como el peor banquero central del mundo.

En 2014, el BCR está más limitado que en tiempos de Gerashchenko: no puede dar préstamos directos a empresas. Pero igual se las arregló para encontrar métodos más elaborados para hacer lo mismo que Gerashchenko.

En octubre, Rosneft emitió bonos en rublos por un valor de unos 11.000 millones de dólares (cifra extraordinaria para el mercado ruso, equivalente al 70% de todos los bonos corporativos emitidos este año en Rusia). El cupón ofrecía 1,5 puntos porcentuales menos que la deuda pública a plazos similares, lo que también es extraordinario, sobre todo porque Rosneft está sujeta a las sanciones occidentales.