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Las tentaciones de una China resiliente

NEW HAVEN – Otro temor de crecimiento llego y se fue de la economía china. Esto, por supuesto, está muy reñido con la sabiduría convencional occidental, que ha esperado por largo tiempo un aterrizaje brusco de la economía en China. Una vez más, la visión occidental falló en entender el contexto chino – un sistema resiliente que otorga una alta prima a la estabilidad.

El primer ministro Li Keqiang lo dijo todo en sus últimos comentarios en el reciente Foro de Desarrollo de China. He asistido a esta reunión durante 17 años consecutivos y aprendí a leer entrelíneas del discurso que presenta el primer ministro. La mayor parte del tiempo, los líderes chinos permanecen fieles a su mensaje, con declaraciones bastante aburridas sobre los logros, objetivos y reformas, acatando a pie juntillas la línea oficial del “Informe Anual de Trabajo”  sobre la economía que se presenta ante la Asamblea Popular Nacional de China dos semanas antes.

Este año fue diferente. Inicialmente, Li parecía apocado en sus solemnes respuestas a las preguntas de una audiencia de luminarias a nivel mundial que se centraban en asuntos de peso como las fricciones en el comercio internacional, la globalización, la digitalización y la automatización. Pero, sus puntualizaciones finales tomaron más vida – él brindo una declaración no solicitada sobre la fuerza subyacente de la economía china: “No habrá ningún un aterrizaje brusco”, exclamó.

La señal clara de Li estuvo en sintonía con los datos oficiales de los dos primeros meses de 2017: solidez en las ventas al por menor, la producción industrial, el consumo de electricidad, la producción de acero, la inversión fija y la actividad del sector servicios (este última mostrada por un nuevo Indicador mensual desarrollado por la Oficina Nacional de Estadísticas de China). Mientras tanto, las reservas de divisas se recuperaron en febrero por primera vez en ocho meses, lo que indica una disminución de las salidas de capital.