Renovando las noticias

NUEVA YORK – La semana pasada, los rumores provenientes del mundo de los medios impresos eran copiosos: cien periodistas de la redacción de The New York Times serían indemnizados o perderían su trabajo si se rehusaran; recortes pronunciados en periódicos británicos; reducciones de personal en Condé Nast -ocho respetados editores despedidos en la revista Glamour -. En Estados Unidos y otras partes, existe la sensación de que la implosión tan vaticinada de las editoriales de noticias se está acelerando y ha alcanzado una suerte de masa crítica.

La directora de una prestigiosa escuela de periodismo, haciéndose eco de los sentimientos comunes entre sus padres, me dijo recientemente: "Estamos preparando a los alumnos para ingresar en una profesión que no existirá tal cual la conocemos para el momento en que se gradúen".

No hay manera de disfrazar la realidad: los lectores de diarios, en Occidente al menos, están envejeciendo; los lectores más jóvenes prefieren informarse online, donde los lectores, en realidad, pasan mucho menos tiempo leyendo noticias que los lectores de prensa impresa; y, más angustioso aún para la industria, la gente que estaba dispuesta a pagar por los diarios no quiere pagar por el mismo contenido en una pantalla.

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