0

Racionalidad vs. inteligencia

TORONTO – En 2002, el cientista cognitivo Daniel Kahneman de la Universidad de Princeton ganó el Premio Nobel de Economía por el trabajo realizado con su colaborador de mucho tiempo Amos Tversky (quien murió en 1996). Su trabajo tenía que ver con el criterio y la toma de decisiones -qué hace que nuestros pensamientos y acciones sean racionales o irracionales-. Exploraron de qué manera la gente hace elecciones y evalúa probabilidades, y descubrieron errores básicos que son típicos en el proceso de toma de decisiones.

Los errores de pensamiento que descubrieron no son errores triviales en un juego de mesa. Ser racional significa adoptar objetivos adecuados, emprender una acción apropiada frente a los objetivos y creencias, y tener ideas que sean acordes a la evidencia disponible. Esto implica alcanzar los propios objetivos de vida utilizando los mejores medios posibles. Violar las reglas de pensamiento examinadas por Kahneman y Tversky, por lo tanto, tiene la consecuencia práctica de que estamos menos satisfechos con nuestras vidas de lo que podríamos estar. La investigación realizada en mi propio laboratorio indicó que existen diferencias individuales sistémicas en las habilidades de criterio y toma de decisiones que estudiaron Kahneman y Tversky.

Erdogan

Whither Turkey?

Sinan Ülgen engages the views of Carl Bildt, Dani Rodrik, Marietje Schaake, and others on the future of one of the world’s most strategically important countries in the aftermath of July’s failed coup.

Irónicamente, el premio Nobel fue otorgado por el estudio de las características cognitivas que están completamente ausentes en el mecanismo de evaluación mental más conocido en las ciencias del comportamiento: las pruebas de inteligencia. Científicos y legos por igual tienden a coincidir en que el "buen pensamiento" encierra un criterio y un proceso de toma de decisiones serio -el tipo de pensamiento que nos ayuda a alcanzar nuestros objetivos-. Sin embargo, las evaluaciones de este tipo de buen pensamiento racional no se encuentran en las pruebas de cociente intelectual.

Las pruebas de inteligencia miden cosas importantes, pero no evalúan el alcance del pensamiento racional. Esta no sería una omisión tan grave si la inteligencia fuera un fuerte pronosticador del pensamiento racional. Pero mi grupo de investigación descubrió justo lo contrario: en el mejor de los casos, es un pronosticador tenue, y algunas habilidades de pensamiento racional están totalmente disociadas de la inteligencia.

Considerablemente, las pruebas de inteligencia determinan las carreras académicas y profesionales de millones de personas en muchos países. A los chicos se les hacen pruebas de inteligencia para determinar si son aptos para ingresar a programas escolares para superdotados. Las corporaciones y el ejército dependen de los mecanismos de evaluación y clasificación que son poco más que pruebas de inteligencia solapadas.

Quizá parte de esta atención que se le da a la inteligencia sea necesaria, pero lo que no está garantizada es la tendencia a ignorar capacidades cognitivas que son cuanto menos tan importantes: las capacidades que sustentan el pensamiento y la acción racional.

Los críticos de las pruebas de inteligencia vienen señalando desde hace mucho tiempo que las pruebas ignoran partes importantes de la vida mental, principalmente los dominios no cognitivos como las capacidades socio-emocionales, la empatía y las habilidades interpersonales. Pero las pruebas de inteligencia también son radicalmente incompletas a la hora de medir el funcionamiento cognitivo , lo cual es evidente a partir del simple hecho de que mucha gente manifiesta una incapacidad sistémica para pensar o comportarse racionalmente a pesar de tener un cociente intelectual más que adecuado. Por una variedad de razones, llegamos a sobrevalorar los tipos de habilidades de pensamiento que miden las pruebas de inteligencia, y a subestimar otras habilidades cognitivas importantes, como la capacidad para pensar de manera racional.

Los psicólogos han estudiado los principales tipos de errores de pensamiento que hacen que la gente sea menos racional. Han estudiado las tendencias de la gente a mostrar evaluaciones de probabilidad incoherentes; a confiarse demasiado en los criterios de conocimiento; a ignorar las hipótesis alternativas; a evaluar la evidencia con un prejuicio "unilateral"; a manifestar preferencias inconsistentes debido a los efectos de encuadre; a hacer prevalecer las recompensas a corto plazo a expensas del bienestar a largo plazo; a permitir que las decisiones se vean afectadas por un contexto irrelevante; y muchas cosas más.

Todas estas categorías donde hay falta de criterio y de una toma de decisiones racional prácticamente no tienen correlación con la inteligencia -lo que significa que las pruebas de cociente intelectual no tienden a captar las diferencias individuales en el pensamiento racional-. Las pruebas de inteligencia miden las habilidades mentales que han sido estudiadas durante mucho tiempo, mientras que hace poco que los psicólogos cuentan con las herramientas para medir las tendencias hacia el pensamiento racional e irracional. Sin embargo, el progreso reciente en la ciencia cognitiva del pensamiento racional sugiere que nada -excepto el dinero- nos impediría construir una prueba "RQ" (estado de preparación).

Una prueba de este tipo podría resultar altamente útil. Las decisiones de inversión subóptimas, por ejemplo, han sido asociadas con un exceso de confianza en los criterios de conocimiento, la tendencia a explicar excesivamente los incidentes fortuitos y la tendencia a sustituir el pensamiento por la valencia afectiva. Los errores en el proceso de toma de decisiones médicas y legales también han sido asociados a tendencias de pensamiento irracional específicas que los psicólogos han estudiado.

Support Project Syndicate’s mission

Project Syndicate needs your help to provide readers everywhere equal access to the ideas and debates shaping their lives.

Learn more

Existen estrategias y soluciones ambientales para los errores de pensamiento que ocurren en todos estos dominios. Pero es importante tomar conciencia de que estos errores de pensamiento están más relacionados con la racionalidad que con la inteligencia. Estos errores serían menos si las escuelas, las empresas y el gobierno se concentraran en las partes de la cognición que las pruebas de inteligencia olvidan.

Por el contrario, estas instituciones todavía le dedican mucha más atención y recursos a la inteligencia que a enseñarle a la gente a pensar para alcanzar sus objetivos. Es como si la inteligencia se hubiera vuelto totémica en nuestra cultura. Pero lo que deberíamos perseguir es el desarrollo de estrategias de razonamiento que puedan incrementar sustancialmente el bienestar humano.