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Las políticas de la estupidez económica

NUEVA YORK – Durante el 2014, la economía mundial se mantuvo estancada en la misma rutina en la que permanece desde que salió de la crisis financiera mundial de 2008. A pesar de se tomaron medidas gubernamentales aparentemente fuertes en Europa y Estados Unidos, ambas economías sufrieron recesiones profundas y prolongadas. La brecha entre dónde están y dónde hubiesen estado dichas economías si la crisis no hubiese entrado en erupción es enorme. En Europa, la brecha se acrecentó durante el transcurso del año.

A los países en desarrollo les fue mejor, pero incluso allí las noticias fueron sombrías. La más exitosas de estas economías, al haber basado su crecimiento en las exportaciones, continuaron su expansión tras la crisis financiera, incluso mientras sus mercados de exportación se esforzaban por superar sus dificultades. Sin embargo, su desempeño también comenzó a disminuir de manera significativa en el año 2014.

En 1992, Bill Clinton basó su exitosa campaña para alcanzar la presidencia de Estados Unidos en un slogan simple: “¡Es la economía, estúpido!”. Desde la perspectiva actual, en aquel entonces las cosas no estaban tan mal; hoy en día, los ingresos de una familia estadounidense típica son menores. Sin embargo, podemos inspirarnos en los esfuerzos de Clinton. El malestar que aflige a la economía mundial en la actualidad se podría reflejar en dos slogans simples: “Es la política, estúpido” y “Demanda, demanda, demanda”.

El estancamiento casi mundial que se vivió en el año 2014 fue creado por el hombre. En varias de las principales economías el estancamiento es el resultado de su política y sus políticas – que fueron las que ahogaron a la demanda. Ante la falta de demanda, la inversión y el empleo no se  materializarán. Es así de simple.