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La Piratería en China

BEIJING: En la actualidad China parece ser el país con la más notoria reputación en piratería corporativa. En efecto, si las multinacionales y las naciones desarrolladas tuvieran una "Interpol" para rastrear y arrestar a los países acusados de ser paraísos de piratería empresarial, es muy probable que China encabezara la lista de "Más Buscados" debido a su falta de protección de los derechos de propiedad intelectual (DPI). Tristemente, el caso en contra de China es en gran parte verdad; nadie aquí debería ignorarlo o pretender que los hechos son distintos.

¿Es esta reputación intrínsecamente "característica de los chinos" en los negocios o de los "asiáticos" como un todo como algunos argumentan? Quizá, quizá no. Los taiwaneses y los coreanos llevaron a cabo una piratería similar en los años 60 y 70. Los negocios thailandeses contemporáneos son acusados de piratería tan amenudo como las compañías chinas. Pero la piratería intelectual / corporativa no está restringida a Asia: Israel fue alguna vez apodado "país de un disc", en referencia a la idea de que se compraba sólo un CD-ROM para luego copiarlo ilegalmente en todo el país.

La piratería, sin embargo, no debería usarse para tachar la totalidad de la economía o las estructuras empresariales de una nación de criminales. Debería, en cambio, considerársele como un problema presente casi universalmente en los países que se encuentran en las etapas más tempranas del desarrollo. Un sistema legal cien por ciento funcional y -quizá más importante- la mentalidad asociada con el gobierno de la ley están muchas veces ausentes, o son primitivas, en la mayoría de los países en desarrollo. Firmar acuerdos de DPI e incorporarlos a la ley local significa muy poco o nada si las leyes son aplicadas débilmente. Además, las sanciones legales y el cumplimiento de la ley no tienen mucho valor si las personas no tienen otra propiedad que pudiera estar en riesgo al enfrentar multas y otras sanciones.

No es de sorprenderse, entonces, que un país atrasado, en desarrollo, que se encuentra en las primeras etapas de la "actualización" por medio del aprendizaje de lo que el mundo desarrollado tiene, considere que copiar los avances intelectuales de otros es algo así como un derecho humano. Esta puede ser la explicación de por qué los asuntos de los derechos de propiedad intelectual son tratados, casi en todos los países en desarrollo, como un "asunto internacional", no como un problema de política interna. En una situación tal, ¿es realista pensar que los políticos y los funcionarios de gobierno trabajarán arduamente para proteger los derechos de los extranjeros en cara de las necesidades de sus compatriotas? La respuesta es un enfático NO.