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Paz mediante desarrollo

NUEVA YORK – La política exterior americana ha fracasado en los últimos  años principalmente porque los Estados Unidos han recurrido a la fuerza para abordar problemas que requieren asistencia para el desarrollo y diplomacia. En lugares como el Sudán, Somalia, el Pakistán y el Afganistán hay jóvenes que se hacen guerreros porque carecen de un puesto de trabajo remunerado. Las ideologías extremas influyen en las personas cuando no pueden alimentar a sus familias y cuando la falta de acceso a la planificación familiar propicia una indeseada explosión demográfica. El Presidente Barack Obama ha infundido esperanzas sobre una nueva estrategia, pero hasta ahora las fuerzas de la continuidad en la política de los EE.UU. están prevaleciendo sobre las fuerzas del cambio.

La primera regla para evaluar la estrategia real de un gobierno es la de seguir el camino del dinero. Los Estados Unidos dedican un gasto más que excesivo al ejército en comparación con otros sectores del Estado. Los proyectados presupuestos de Obama no cambian al respecto. Para el próximo ejercicio económico de 2010, el presupuesto de Obama va a dedicar 755.000 millones de dólares a gasto militar, cantidad que excede el gasto presupuestado de los EE.UU. en todos los demás sectores, excepto el llamado gasto “obligatorio” en seguridad social, atención de salud, pago de intereses de la deuda nacional y otras pocas partidas.

De hecho, el gasto militar de los EE.UU. excede la suma de desembolsos presupuestarios federales destinados a educación, agricultura, cambio climático, protección medioambiental, protección de los oceános, sistemas energéticos, seguridad interna, vivienda de protección oficial, parques nacionales y ordenación del territorio nacional, sistema judicial, desarrollo internacional, operaciones diplomáticas, carreteras, transporte público, asuntos relativos a los veteranos, ciencia y exploración del espacio, investigación e innovación civiles, ingeniería civil para vías fluviales, embalses, puentes, alcantarillado y tratamiento de residuos, desarrollo comunitario y muchos otros sectores.

Esa preponderancia del gasto militar es aplicable a los diez años de proyecciones a mediano plazo de Obama. En 2019, se prevé que el gasto militar total ascienda a 8,2 billones de dólares, lo que excederá en 2 billones de dólares los desembolsos presupuestarios correspondientes a todo el gasto presupuestario no obligatorio.