El potencial transformador del comercio trasatlántico

NEWPORT BEACH – Luego de la fanfarria instantánea y aparentemente coordinada tanto en Europa como en los Estados Unidos, la propuesta para una zona de libre comercio entre la Unión Europea y los Estados Unidos ha generado poca atención en los medios de comunicación. Ello se debe a tres razones, y las tres ponen de relieve las limitaciones más amplias para el buen diseño de políticas nacionales económicas y la coordinación transfronteriza productiva.

En su informe sobre el estado de la Nación en febrero, el presidente estadounidense, Barack Obama, propuso la creación de una “asociación trasatlántica global de comercio e inversiones” entre su país y Europa, basada en un comercio “libre y justo.” Su administración percibe esta propuesta como parte de un enfoque amplio para generar “empleos estadounidenses bien remunerados”.

La ambiciosa propuesta de Obama se recibió con entusiasmo en Europa. En las siguientes horas, José Manuel Barroso y Herman Van Rompuy, presidentes de la Comisión Europea y Consejo Europeo,  respectivamente, declararon ante los medios que la propuesta era “innovadora”. Argumentaron que podría incrementar la tasa anual  de crecimiento económico de Europa en medio punto porcentual y señalaron que las negociaciones formales arrancarían pronto.

To continue reading, please log in or enter your email address.

To continue reading, please log in or register now. After entering your email, you'll have access to two free articles every month. For unlimited access to Project Syndicate, subscribe now.

required

By proceeding, you are agreeing to our Terms and Conditions.

Log in

http://prosyn.org/9AaDxEQ/es;

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.