A telescope showing UK and the EU Thomas Janisch/Getty Images

Una hipotética Gran Bretaña sin Brexit

ATENAS –“Cuando quieras puedes hacer tu trámite de ‘check-out’ para salir, pero nunca te puedes ir”. Antes del referéndum Brexit 2016, tomé prestada esta línea de la exitosa canción del 1976 de los Eagles “Hotel California” como un argumento en contra de que Gran Bretaña abandone la Unión Europea. Dije a audiencias a lo largo y ancho del Reino Unido que, si iban a votar a favor de salir la UE, terminarían más enredados que nunca con la Comisión de la Unión Europea.

Como está descubriendo la Primera Ministra británica Theresa May, desenredar a un Estado miembro de la UE es una tarea ardua y compleja. Pero, ¿cuánto más difícil hubiese sido este cometido si el Reino Unido habría adoptado el euro en el año 2000?

Para empezar, el pueblo de Gran Bretaña nunca hubiese sido consultado sobre si quería salir de la UE. En el caso hipotético en el que Gran Bretaña hubiese sido parte de la eurozona, el puro anuncio de un referéndum sobre la membresía habría desencadenado una corrida bancaria. Teniendo en cuenta los déficits crónicos de cuenta corriente y comercio, una salida del euro necesariamente habría causado una disminución en el valor internacional de los depósitos bancarios del Reino Unido.

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