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Los mercados y la sicología del mercado

La aguda caída de un día en el mercado de valores chino el 27 de febrero aparentemente tuvo un efecto negativo duradero en las principales bolsas del mundo. Cuando la bolsa cerró a las 7:00 GMT de ese martes, el Índice Compuesto de Shanghai había caído en un 8,8% en el día, la mayor caída diaria ocurrida en China en diez años.

Le siguieron una cascada de caídas en otros países. En Singapur, el índice Strait Times había bajado un 2,3% al cierre del mercado. En Bombay, el Sensex 30 lo hizo en 1,3%. En Moscú, el índice RTSI había descendido un 3,3% a la hora de cierre. En Londres, el FTSE 100 lo había hecho en un 2,3%. En San Paulo, el índice Bovespa cayó en un 6,6%, y en Nueva York el Promedio Industrial Dow Jones lo hizo en un 3,3% cuando estos mercados cerraron a las 21:00 GMT.

Se trató de caídas importantes; por ejemplo, en el caso del Dow han ocurrido caídas diarias mayores que esa sólo 35 veces desde enero de 1950, es decir, una vez cada doce meses. Es más, dos semanas más tarde todos estos mercados fuera de China habían caído de un 4,3% a un 7,8% en comparación con su cierre del 26 de febrero.

Este efecto importante y duradero ha sorprendido a muchos, ya que la “trama” de la caída china –es decir, que lo que generó todo fue un rumor de que el gobierno de China, preocupado acerca de la especulación, tenía planes de mejorar los controles sobre el mercado de valores- no parece tener importancia lógica en otros puntos del planeta.