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Sarkozy, mire al norte

Al prepararse para llevar a Francia hacia un nuevo rumbo económico, las opciones del Presidente Nicolas Sarkozy no se limitan al neoliberalismo angloestadounidense o el moribundo modelo francés de protección social. Hay otras alternativas viables, una de las cuales es el modelo alemán. Después de todo, Alemania es actualmente uno de los países con crecimiento más rápido en la zona del euro, así que algo ha de estar haciendo bien.

Ese “algo” es ser competitivo en los mercados mundiales. La competitividad alemana no surgió de la nada. Es el resultado de una enorme reestructuración corporativa durante los últimos años, que ha aumentado la productividad laboral, y de la voluntad de los sindicatos alemanes para aceptar aumentos de sueldo modestos. Pasaron varios años para que la moderación de los sindicatos diera frutos, pero los dio.

Incluso ahora en el período actual de optimismo creciente en lo que se refiere a la economía alemana, los sindicatos se muestran moderados. Parece que IG Metal, el sindicato más grande de Alemania, que representa a 3.4 millones de trabajadores de los sectores metalúrgico, electrónico y automotriz, aceptará un aumento de sueldo anual para 2007 y 2008 de alrededor del 3.3% --un arreglo que en general se considera “equilibrado y justificado”.

Los sindicatos del sector público también pueden afectar la competitividad de un país en los mercados globales, aunque sea de manera indirecta. En años recientes, esos sindicatos también han estado dispuestos a cooperar en Alemania, aunque hay ciertas preocupaciones de que las grandes negociaciones salariales del próximo año podrían ser difíciles.