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Se Vende Parque Jurásico

Un gran día de septiembre pasado, Icarosaurus, un famoso fósil de un reptil del periodo Triasico que había ocasionado gran excitación en las salas del American Museum of Natural History una década antes, fue traído de vuelta a Nueva York para encontrar la paz. Su regreso fue un triunfo para el museo, pero también una llamada de atención a la educación pública y la ciencia mundiales. A menos que se tomen medidas pertinentes, los fósiles seguirán siendo vendidos a quien dé más por ellos. Tristemente, Estados Unidos (EU) no es el único país que tiene este problema.

La historia inicia en 1961, cuando tres adolescentes recorrían las Empalizadas de New Jersey, los acantilados que bordean el río Hudson al otro lado de Nueva York, buscando fósiles. Se estaba ampliando y nivelando una vieja cantera. Los muchachos siguieron un bulldozer conforme retiraba la tierra sobrante para revelar la frágil pizarra que había debajo, que contenía fósiles. Un día encontraron los restos de un antiguo reptil, único en su clase, que tenía largas costillas que le permitían deslizarse entre los árboles.

Los chicos llevaron el espécimen al American Museum, en donde el curador reconoció el valor del descubrimiento y nombró al reptil en honor de uno de los jóvenes. Tres décadas después, uno de ellos, para entonces ya un hombre, se enfermó y necesitaba dinero, por lo que pidió una compensación al museo. Cuando las personas del museo se rehusaron a satisfacer su multimillonaria petición, él amenazó con tomar medidas legales y les recordó que el espécimen estaba sólo en préstamo. Los papeles le dan la razón. Así, el museo dejó ir al Icarosaurus.

El fósil se puso a la venta al mejor postor. Después de casi diez años, como ningún museo ni comprador privado le llegó al precio, el hombre decidió subastar al Icarosaurus, un asunto que tuvo un grave impacto en el mundo de la paleontología.