¿Sigue Irán?

¿Puede la política aprender de la historia? ¿O está sujeta acaso a una compulsión fatal de repetir los mismos errores a pesar de las lecciones desastrosas del pasado? La nueva estrategia del Presidente Bush para Iraq plantea de nuevo esta vieja pregunta histórica y filosófica.

Ostensiblemente, el Presidente Bush ha emprendido una nueva estrategia militar y política en el Iraq devastado por la guerra. El nuevo rumbo de Bush se puede resumir en tres grandes líneas: más tropas estadounidenses, más responsabilidad de Iraq y más entrenamiento estadounidense para más tropas iraquíes.

Si aplicamos este plan sólo a Iraq, hay dos cosas que inmediatamente llaman la atención: se han ignorado casi todas las propuestas del informe Baker-Hamilton y el plan mismo --en vista del caos en Iraq-- es muy simplista. Ante el fracaso de todas las “nuevas estrategias” anteriores para estabilizar a Iraq, no hay muchos indicios de que la más reciente de las “nuevas estrategias” vaya a tener mejores resultados, pese a los 21,000 soldados estadounidenses adicionales.

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