15

Vivir con el acuerdo nuclear iraní

NUEVA YORK – Es probable que después de 60 días de debate intenso en Washington, y posiblemente en Teherán, el "Plan de Acción Integral Conjunto", firmado el 14 de julio por Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas más Alemania (el P5+1), entre en vigencia. Pero nadie debería confundir este desenlace con una solución al problema de las ambiciones nucleares de Irán o su aporte a la agitación actual en Oriente Medio. Por el contrario, dependiendo de cómo se lo implemente y ejecute, el acuerdo podría empeorar las cosas.

Esto no quiere decir que el Plan de Acción (JCPOA por su sigla en inglés) no sirva de nada. Pone un techo para los próximos diez años en materia de cantidad y calidad de las centrífugas que Irán tiene permitido operar y autoriza al país a tener solamente una cantidad pequeña de uranio de bajo enriquecimiento durante los próximos 15 años. El acuerdo también establece, según las propias palabras del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, un mecanismo de inspecciones "donde sea necesario, cuando sea necesario", que permita verificar si Irán está cumpliendo con estos y otros compromisos.

El resultado neto es que el acuerdo debería prolongar el período que le llevaría a Irán producir una o más armas nucleares de algunos meses hasta un año, tornando más factible que un esfuerzo de estas características se descubra a tiempo. La perspectiva de que el JCPOA pueda mantener a Irán sin armas nucleares durante 15 años es su principal atractivo. Las sanciones por sí solas no podrían haberlo logrado y, utilizar la fuerza militar habría implicado un riesgo considerable con resultados inciertos.

Por otro lado, (siempre hay otro lado en la diplomacia), el acuerdo le permite a Irán mantener mucha más capacidad nuclear de la que necesitaría si estuviera interesado exclusivamente en la investigación civil y en demostrar una capacidad simbólica para enriquecer uranio. El acuerdo también le ofrece a Irán un amplio alivio de las sanciones económicas, lo que le brindará más oportunidades al régimen de respaldar a representantes peligrosos en todo Oriente Medio, apoyar a un gobierno sectario en Bagdad y proteger al régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad.