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La India en juego

Nueva Delhi – El 1 de junio, la Premier League de India (IPL) alcanzó un clímax atronador con una final de un suspenso dramático, que presenciaron 60.000 fanáticos alborozados en un nuevo estadio y vieron aproximadamente 300 millones de televidentes en todo el mundo. Mientras las porristas bailaban y sacudían sus pompones de colores brillantes, y deportistas estrella de todo el mundo, enfundados en los atuendos multicolores de sus equipos, esperaban ansiosos una paga diaria de 2,5 millones de dólares, las entradas en el mercado negro cambiaban de mano por cifras que llegaban a los 2.500 dólares.

¿Fútbol? ¿Básquetbol? No, la IPL es la más reciente innovación india que está revolucionando el más formal de los deportes victorianos: el críquet.

Mientras el mundo globalizado descubre una India del siglo XXI llena de especialistas informáticos de alta tecnología, empresarios eficientes, modas coloridas y un entretenimiento deslumbrante -muy lejos de las antiguas imágenes de fakires sobre camas de clavos, majarás sobre elefantes y mendigantes con cuencos de limosna-, también descubre una India obsesionada con lo que la mayoría considera un deporte del siglo XIX.

El críquet se ha apoderado de la imaginación nacional india como ningún otro deporte. Un partido internacional puede llenar estadios de 100.000 plazas y atraer, a la vez, audiencias televisivas de 350 millones de personas. Los pilotos de aerolíneas les ofrecen a los pasajeros los últimos resultados; los empleados de oficina se aglutinan alrededor del televisor más próximo. Los desempeños de nuestros héroes son analizados con mucha más pasión que cualquier crisis política. En ningún otro país un deporte domina con tanta frecuencia las primeras planas de los principales periódicos.