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Curar al enfermo de Sur de Asia

Lahore - Pakistán está pasando por tres transiciones al mismo tiempo. La manera como se desarrollen importa no sólo para Pakistán, sino también para gran parte del mundo musulmán, especialmente a medida que la primavera árabe va generando cambios en los gobiernos de Oriente Próximo en su conjunto.

La mayoría de los países musulmanes han sido gobernados durante décadas por autócratas surgidos directamente de las fuerzas armadas, o que han tenido un fuerte apoyo "caki". Fue el caso de Egipto, Libia, Yemen, Siria y, por supuesto, Pakistán.

La Primavera Árabe hizo añicos la espuria legitimidad que ese estilo de gobierno haya podido tener en algún momento. Pero, en Pakistán, la deslegitimación del régimen militar había ocurrido en realidad tres años antes, y la presión por el cambio vino de la misma fuente: una nueva clase media inquieta y movilizada.

Hace varias décadas, el politólogo estadounidense Samuel P. Huntington sostuvo que la prosperidad económica en los países en desarrollo con instituciones débiles de gobierno no conduciría necesariamente a la estabilidad política. Por el contrario, en esos contextos el crecimiento económico puede ser (y es a menudo) políticamente desestabilizador.