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Hamas regresa del frío

CIUDAD DE GAZA – Tras el cambio revolucionario que se produjo en Oriente Medio, las fuerzas del Islam político obtuvieron una victoria electoral tras otra. Mientras Occidente lidia con el rápido ascenso de islamistas moderados en Túnez, Marruecos y Egipto, la cuestión del papel que desempeña Hamas en los territorios palestinos se asoma con fuerza en el horizonte. La firma de un nuevo acuerdo de unidad entre Hamas y el partido secular Fatah del presidente palestino Mahmoud Abbas a comienzos de este mes puso de manifiesto una lucha sin precedentes al interior de Hamas sobre su futuro accionar como movimiento islamista. La manera en que responda Occidente bien podría influir en el desenlace.

Como demostraron los acontecimientos de las últimas semanas, los días de aislamiento casi total de Hamas en Oriente Medio quedaron atrás. Mientras la mayoría de los gobiernos occidentales siguen considerándolo una organización terrorista, en las capitales árabes los embargos políticos dieron lugar al compromiso. En diciembre, Ismail Haniyeh, primer ministro de la Autoridad Palestina liderada por Hamas en Gaza, inició una gira por el Mediterráneo que incluyó paradas en Túnez, El Cairo y Estambul. A mediados de febrero, fue recibido calurosamente en Qatar, Bahrein e Irán.

Sin embargo, esta iniciativa política no emanó exclusivamente de Gaza. En enero, Khaled Mashal, el líder del bureau político de Hamas con sede en Damasco, se embarcó en su propia iniciativa diplomática, y fue recibido por el rey Abdullah de Jordania –la primera visita de estas características en más de una década-. En febrero, Mashal coronó estos esfuerzos en Qatar con la firma del nuevo acuerdo de unidad con Fatah, que compromete a ambos movimientos palestinos a un gobierno transicional bajo el liderazgo de Abbas.  

Desde entonces, los desacuerdos al interior de Hamas no hicieron más que aumentar, enfrentando a los líderes de la Diáspora del movimiento con el gobierno de Gaza liderado por Hamas, que abiertamente rechazó el acuerdo de unidad. Si bien las ambiciones personales definitivamente inciden en las tensiones, lo que subyace en el centro es un conflicto fundamental por el carácter de Hamas.