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El aplazamiento letal de la restructuración de la deuda griega

ATENAS – El objetivo de reestructurar deuda es disminuir el volumen de nuevos créditos que son necesarios para rescatar una entidad insolvente. Los acreedores  ofrecen aliviar la deuda para recuperar valor y dar a la entidad insolvente el menor nuevo financiamiento posible.

Sorprendentemente, los acreedores de Grecia parecen no valorar este principio financiero importante. Hay un patrón claro que surgió desde hace cinco años en cuanto a la deuda griega. Y hasta la fecha no se ha interrumpido.

En 2010, Europa y el Fondo Monetario Internacional otorgaron créditos al insolvente Estado griego equivalentes al 44% del PIB del país. La sola mención de la restructuración de la deuda se consideraba inadmisible y era motivo para ridiculizar a aquellos que nos atreviéramos a sugerir su inevitabilidad.

En 2012, a medida que la proporción de la deuda con respecto al PIB se disparó, los acreedores privados de Grecia recibieron un significativo margen de seguridad de 34%. Sin embargo, al mismo tiempo, nuevos créditos equivalentes al 64% del PIB se añadieron a la deuda nacional griega. Algunos meses después, en noviembre, el Eurogrupo (compuesto por ministros de Finanzas de la eurozona) indicaron que el alivio de la deuda concluiría para diciembre de 2014, una vez que se completara “exitosamente” el programa de 2012 y el presupuesto del gobierno griego hubiera logrado un excedente primario (que excluye el pago de intereses).