CHICAGO.- El tiempo no está del lado de los que trabajan a favor de la paz en Medio Oriente. Incluso los optimistas implacables se están dando por vencidos. Cada vez más el conflicto israelí-palestino se ve eclipsado y manejado por grupos religiosos extremos e intransigentes de ambos bandos que perciben su mandato político como santo y sagrado.
CHICAGO.- El tiempo no está del lado de los que trabajan a favor de la paz en Medio Oriente. Incluso los optimistas implacables se están dando por vencidos. Cada vez más el conflicto israelí-palestino se ve eclipsado y manejado por grupos religiosos extremos e intransigentes de ambos bandos que perciben su mandato político como santo y sagrado.