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Cooperación económica global

NUEVA YORK – El mundo todavía no alcanza la coordinación en política macroeconómica que será necesaria para restablecer el crecimiento económico tras el Gran Crac de 2008. En muchas partes del mundo, los consumidores están recortando sus gastos en respuesta a la disminución de su riqueza y al temor del desempleo. La fuerza avasalladora que está detrás del colapso actual del empleo, la producción y los flujos comerciales es aun más importante que el pánico financiero que siguió a la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008.

Por supuesto, no es posible regresar a la situación anterior al Gran Crac. La burbuja financiera mundial no puede y no debe volver a crearse. Pero si el mundo coopera efectivamente, la caída de la demanda de los consumidores podrá compensarse con un valioso aumento en el gasto de inversión para afrontar las necesidades más urgentes del planeta: energía sostenible, agua potable y alcantarillado, una reducción de la contaminación, mejores servicios de salud pública y un aumento de la producción de alimentos para los pobres.

Estados Unidos, Europa y Asia han experimentado un colapso de la riqueza debido a la caída de los mercados de valores y los precios inmobiliarios. Todavía no hay una medida autorizada de la caída de la riqueza y de cómo se distribuye a nivel mundial, pero probablemente sea de aproximadamente 15 billones de dólares a partir de su nivel más alto en Estados Unidos y de 10 billones de dólares en Europa y Asia.  Una caída combinada de aproximadamente 25 billones de dólares representaría alrededor del 60% del ingreso global en un año. La disminución de la riqueza en Estados Unidos como proporción de la economía de ese país es incluso mayor, de alrededor del 100% del ingreso anual, y tal vez del 70% en Europa y Asia.

El supuesto usual es que el consumo de los hogares cae en aproximadamente .05 dólares por cada dólar de disminución de la riqueza. Esto significaría un impacto negativo directo sobre el consumo de los hogares de alrededor del 5% del ingreso nacional en Estados Unidos y del 3.5% en Europa y Asia.