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Identidades de gueto

PARIS – En cierta ocasión que pasé por Amartya Sen, premio Nobel de economía, a su hotel, la recepcionista me preguntó si yo era su chofer. Tras dudar un momento dije que sí. Entre mis múltiples identidades ese día, la de chofer fue la que a ella le pareció más obvia.

Sen mismo resaltó este concepto de identidades múltiples en su libro Identidad y violencia : “La misma persona puede ser, por ejemplo, ciudadano inglés, de origen malasio, con características raciales chinas, corredor de bolsa, no vegetariano, asmático, lingüista, fisicoculturista, poeta, enemigo del aborto, observador de aves, astrólogo y alguien que cree que Dios inventó a Darwin para poner a prueba a los ingenuos”.

Un mínimo de introspección revela que nuestra dificultad al responder a la pregunta ¿Quién soy? surge de la complejidad a que nos enfrentamos para distinguir entre nuestras múltiples identidades y entender su organización. ¿Quién soy, en efecto, y por qué debo aceptar que la gente me reduzca a mí y a la riqueza de mi identidad a sólo una de sus dimensiones?

Sin embargo, ese reduccionismo está detrás de uno de los conceptos dominantes actuales, el multiculturalismo, según el cual una de nuestras identidades debe prevalecer sobre todas las demás y funcionar como el único criterio para organizar una sociedad en grupos distintos.