Robert Nickelsberg/Getty Images

Los campos de la muerte

CAMBRIDGE – El 3 de abril, el Reino Unido anunció una prohibición de la venta de marfil que la convierte en “una de las más estrictas del planeta”. Con ello, se unió a otros países (entre los que se cuentan China y Estados Unidos) en usar disuasivos de mercado para inhibir la caza furtiva y evitar que se extingan especies en peligro. Como lo expresara en Secretario británico de Medio Ambiente, Michael Gove, el objetivo es “proteger a los elefantes para las próximas generaciones”.

Es cierto que son gestos loables al servicio de una noble meta. Pero, por sí solo, el fin a

de la venta de marfil no revertirá el descenso de las poblaciones de elefantes. De hecho, la mayor amenaza que enfrentan estas y muchas otras especies es una actividad humana bastante más común: la agricultura.

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