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La guerra económica de desgaste de Europa

NEWPORT BEACH – Yo tenía nueve años de edad cuando Egipto entró en lo que se conoció como su “guerra de desgaste” con Israel. Durante aquel período “sin guerra ni paz”, las tensiones subyacentes se enconaron y una frágil tranquilidad quedaba interrumpida periódicamente por escaramuzas armadas.

La guerra de desgaste siguió a la guerra de junio de 1967, en la que Egipto –para inmensa sorpresa de la mayoría de sus ciudadanos y del mundo exterior– quedó demoledoramente derrotado. Su fuerza aérea quedó fuera de combate y su ejército prácticamente aplastado e Israel se apoderó de toda la península del Sinaí.

El ejército de Israel, situado en la ribera oriental del Canal de Suez, se encontraba tan sólo a poco más de cien kilómetros de El Cairo y, como los cazas israelíes seguían controlando el espacio aéreo, la capital de Egipto y sus más importantes centros de población estaban muy expuestos.

El relato oficial no lo reflejó apenas. Ya fuera por la televisión estatal o los periódicos controlados por el Gobierno –en aquella época no había prensa libre, ni red Internet ni canales de noticias–, se aseguró a los ciudadanos que Egipto había recuperado el control de su destino, pero ellos sabían que no era cierto.