23

La creatividad, el corporativismo y las multitudes

NEW HAVEN – El crecimiento económico, como aprendimos hace mucho con las obras de economistas como Robert M. Solow del MIT, va impulsado en gran medida por el aprendizaje y la innovación y no simplemente por el ahorro y la acumulación de capital. En última instancia, el progreso económico depende de la creatividad. Ésa es la razón por la que el miedo al “estancamiento persistente” en las economías avanzadas actuales ha hecho a muchos preguntarse cómo se puede espolear la creatividad.

Últimamente, un argumento destacado ha sido el de que lo que más se necesita es el estímulo económico keynesiano: por ejemplo, el gasto deficitario. Al fin y al cabo, las personas son más creativas cuando están activas, no cuando están desempleadas.

Otros no ven relación entre el estimulo y el dinamismo económico renovado. Como dijo recientemente la Canciller de Alemania, Angela Merkel, Europa necesita “valentía y creatividad políticas y no miles de millones de euros”.

En realidad, necesitamos las dos cosas. Para poder promover el dinamismo, necesitamos el estímulo keynesiano y otras políticas que promuevan la creatividad: que fomenten en particular unas entidades financieras sólidas y la innovación social.