wind farm coal powered plant plus49/Construction Photography/Avalon/Getty Image

El fingir sobre el cambio climático

STANFORD – Alrededor de todo el mundo, cada vez más y más países, así como también regiones, prometen dejar de emitir dióxido de carbono en el futuro. La Unión Europea gana ovaciones de los activistas verdes por establecer el objetivo de llegar a convertirse en una región “neutral en emisiones de carbono” hasta el año 2050. Varias ciudades, que van desde Adelaida hasta Boston y Rio de Janeiro, anuncian objetivos similares, y Copenhague inclusive señala que logrará dicho objetivo hasta el año 2025.

Tales promesas deben ser recibidas con una saludable dosis de escepticismo. Por ejemplo, es probable que Copenhague no llegue a alcanzar su objetivo, aun después de gastar el doble del costo planificado para lograr convertirse en una ‘ciudad carbono neutral’. De hecho, podemos aprender mucho sobre cuán huecas son estas promesas (y, sobre cómo los gobiernos manipulan las cifras relativas a sus emisiones de carbono), al examinar la historia poco conocida de uno de los primeros países que se comprometieron a alcanzar el objetivo de cero emisiones.

Este fue el caso de Nueva Zelanda. En el 2007, un año antes de dejar su cargo, la entonces primera ministra, Helen Clark, expuso su visión con respecto a que su país llegue a ser  carbono neutral hasta el año 2020. Las Naciones Unidas la aclamaron como una “Campeona de la Tierra”. Sin embargo, reducir las emisiones de carbono no es tan simple como llamar la atención de personas e instituciones.

We hope you're enjoying Project Syndicate.

To continue reading, subscribe now.

Subscribe

Get unlimited access to PS premium content, including in-depth commentaries, book reviews, exclusive interviews, On Point, the Big Picture, the PS Archive, and our annual year-ahead magazine.

http://prosyn.org/B39ihGK/es;

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.