5

La crisis de la mala comunicación de China

SHANGHÁI – En un foro en Canberra el año pasado, Andrew Sheng dijo en broma "China es transparente, pero sólo en el sentido chino". La declaración provocó risas entre quienes consideran opacos los procesos de toma de decisiones de China; pero fueron risas generadas por la certeza de que Sheng tenía razón. En el período previo a una decisión política importante en China, los editoriales de las autoridades de alto rango en las principales publicaciones, así como los informes y comunicados de foros y reuniones oficiales, casi siempre ofrecen pistas sobre lo que irá a suceder. Uno sólo tiene que saber cómo leerlos.

Esto es más fácil de decir que de hacer, al menos para los medios extranjeros, cuyos esfuerzos por anticipar las medidas políticas de China han generado mucha frustración -y hasta acusaciones de que la toma de decisiones china es sigilosa e impredecible-. Este esfuerzo quizás hoy resulte más evidente en las discusiones sobre el tipo de cambio de China.

Muchos inversores interpretaron la inesperada devaluación del renminbi en un 1,9% frente al dólar estadounidense en agosto pasado -la primera caída luego de años de apreciación constante- como un último recurso por parte del Banco Popular de China (PBOC) para prevenir una crisis económica. En consecuencia, supusieron que era apenas el comienzo de una depreciación prolongada inducida por la política monetaria. Como resultado de ello, una ola de inversores se desprendieron del renminbi, alimentaron la volatilidad del tipo de cambio e impulsaron un marcado incremento de las salidas de capital.

Sin embargo, China en verdad no está al borde de una crisis monetaria en absoluto. Considerando que toda esta actividad ocurre en el mercado del renminbi offshore, que es pequeño en escala y sólo tiene conexiones limitadas con el sistema financiero de China continental -lo cual es el resultado de la vacilación por parte de China respecto de la liberalización del mercado financiero y la convertibilidad de la cuenta de capital-, la situación se mantiene bajo control. Si a esto le sumamos otros puntos fuertes de China -un PIB anual de más de 10 billones de dólares, una tasa de crecimiento por lo menos cuatro puntos porcentuales por encima del promedio global, 3 billones de dólares en reservas de moneda extranjera, una tasa de ahorros de 40% del PIB y un gigantesco excedente comercial-, una crisis del tipo de cambio parece sumamente improbable.