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China en la plataforma de lanzamiento

SINGAPUR – Tras un velo de secretismo, el desarrollo por parte de China de misiles estratégicos y tácticos ya va por su tercera generación, bien avanzada, de modernización. Si bien se ha calificado tradicionalmente de moderado, progresivo y lento el desarrollo de misiles de largo alcance y fuerzas nucleares chinos, se ha producido con –como telón de fondo– una insistencia oficial cada vez mayor en el complejo industrial y de defensa, en particular su sector aeroespacial.

Una confluencia de reformas del sector de la industria de defensa, renovación militar amplia e integración de conceptos operativos innovadores ha acelerado ese proceso. El efecto neto es una capacidad cada vez mayor de las fuerzas de misiles estratégicos y plataformas espaciales militares de China.

Diversos informes indican que China está aumentando selectivamente sus capacidades en materia de misiles estratégicos y tácticos mediante la creación de motores de combustible sólido, diversificando su gama de ojivas y aumentando su precisión, desplegando misiles con múltiples ojivas y mejorando sus contramedidas de defensa mediante misiles balísticos, como, por ejemplo, señuelos, radar, interferencias, blindaje térmico y posiblemente vehículos de reentrada manejables y vehículos de reentrada con cabezas múltiples guiadas independientemente.

En particular, China está desarrollando, ensayando y desplegando una nueva generación de misiles balísticos intercontinentales con base en tierra y de propulsante sólido. Entre ellos figuran el DF-31 y el DF-31A, equipados con cargas nucleares. También está proyectando y desarrollando nuevas clases de misiles balísticos convencionales de corto y medio alcance, como, por ejemplo, el DF-21: con base en tierra, de propulsante sólido, de más largo alcance, más preciso y que puede aprovechar las vulnerabilidades de los sistemas de defensa con misiles balísticos.