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¿Podría el sol salvar a Grecia?

BRUSELAS – El ministro alemán de Hacienda, Wolfgang Schäuble, ha señalado que el desarrollo de recursos energéticos verdes sería una forma adecuada para crear un crecimiento económico muy necesario en Grecia. En el papel, parece una solución perfecta para los terribles problemas fiscales del país: según Schäuble, Grecia podría exportar electricidad solar a Alemania.

A primera vista, la de monetizar un recurso natural abundante (la energía solar) para fortalecer las cuentas nacionales parece una idea lógica, en particular en vista de que la electricidad en la Europa central y septentrional está volviéndose más escasa y cara a consecuencia de la decisión adoptada este año por Alemania de eliminar progresivamente la energía nuclear, pero, ¿de verdad ha encontrado Schäuble una bala mágica para rebajar los precios de la electricidad en Alemania y al tiempo restablecer el crecimiento económico en Grecia? Sí y no.

En primer lugar, la mala noticia: la electricidad actualmente producida en las instalaciones fotovoltaicas dista de ser competitiva en materia de precios con las tecnologías tradicionales. La “paridad con la red” –en el sentido de que el costo de la electricidad producida por una placa solar en un tejado sea igual al de la electricidad procedente del enchufe en la pared– no se conseguirá hasta mediados de este decenio.

Incluso entonces, la energía solar seguirá siendo más cara que la electricidad producida de forma tradicional, porque la “paridad con la red” excluye los costos de transmisión y distribución, que suelen representar la mitad, aproximadamente, del precio final de la electricidad. Además, aun cuando la energía solar fuera competitiva, exportarla a Alemania no tendría sentido económicamente: no existen las líneas de transmisión necesarias y las pérdidas de energía que entraña el transporte de electricidad por largas distancias son disuasorias para la inversión en su construcción.