0

Los torturadores intelectuales de Bush

PARÍS -- Los memorandos secretísimos hechos públicos por el gobierno de Obama sobre los métodos de tortura aplicados en las cárceles de la CIA arrojan nueva luz sobre una cuestión fundamental: ¿cómo es que personas que actuaban en nombre del gobierno de los Estados Unidos pudieron aceptar tan fácilmente la idea de torturar a los detenidos que tenían a su cargo?

Los documentos recién publicados no revelan los datos mismos de la tortura, que ya conocían quienes quisieran conocerlos, pero sí que revelan mucha información sobre cómo se desarrollaban las sesiones de tortura y cómo las consideraban los agentes participantes.

Lo más asombroso es el descubrimiento de detallitos inquietantes de las normas expuestas en los manuales de la CIA y hechas suyas por ejecutivos jurídicos del gobierno. Habríamos pensado que la tortura era consecuencia de fallos o excesos no intencionados cometidos impulsivamente. Al contrario, en esos memorandos se ve claramente que la tortura era una táctica formulada con el mayor detalle.

En las “directrices” del gobierno de Bush, se puede dividir la tortura en tres categorías de diversos niveles de intensidad: “básico” (desnudez, manipulación dietética, privación de sueño); “correctivo” (golpes) y “coercitivo” (mojar con agua, encierro en celdas minúsculas, “el submarino”),