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Autoritarios a las puertas

El jueves pasado, los jueces del Tribunal Central de Yakarta, Indonesia me sentenciaron a un año de prisión. Como editor en jefe del Tempo Weekly Newsmagazine, soy culpable, según el tribunal, de difamar a un magnate empresarial llamado Tomy Winata por insinuar su posible participación en un incendio en el mercado textil del Sureste Asiático de Yakarta y de promover disturbios difundiendo mentiras. ¿Será que mi caso, y otros parecidos, presagian el final de otro experimento democrático de corta duración en Indonesia?

Los "disturbios" que yo supuestamente fomenté ocurrieron en marzo del año pasado, cuando casi doscientos maleantes, que dijeron ser seguidores de Winata, atacaron las oficinas de Tempo , amenazaron con quemar el edificio, acosaron al personal e hirieron a un reportero. Para tratar de resolver la situación de manera pacífica, me convencieron de negociar en la estación central de policía de Yakarta, pero descubrí, para mi horror, que estaba en manos de los líderes de la turba. Me golpearon y me patearon mientras la policía cerraba los ojos.

Afortunadamente, muchos periodistas llegaron a rescatarnos con las grabadoras y las cámaras encendidas. Sus emisiones provocaron protestas que obligaron a nuestro parlamento a organizar una audiencia pública. Los jefes de la policía nacional y de Yakarta fueron convocados y, bajo una enorme presión popular, los líderes de la turba fueron acusados penalmente. Pero Winata evadió la investigación policiaca simplemente declarando en público que sus seguidores habían actuado sin que él lo supiera y sin su consentimiento.

Él entonces presentó sus propios cargos penales, en contra de Ahmad Taufik, quien escribió el artículo, de Teuku Iskandar Ali, quien lo editó, y de mi persona. El procedimiento judicial que duró un año estuvo plagado de una serie de sucesos sospechosos, todos a favor de Winata.