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El crecimiento de Asia en tiempos turbulentos

NUEVA DELHI – Una nueva realidad está surgiendo en Asia. Las últimas décadas, muchas de sus economías experimentaron un auge. Hoy la región aporta alrededor del 40% del PIB mundial (en 1990 era el 25%) y unos dos tercios del crecimiento económico global.

Y hay más. Asia hizo grandes avances en la reducción de la pobreza y la mejora de los indicadores de desarrollo generales. El índice de pobreza cayó de 55% en 1990 a 21% en 2010; los indicadores de salud y educación también mejoraron considerablemente. El proceso mejoró cientos de millones de vidas. Y hacia el futuro, se espera que Asia siga a la cabeza de la expansión económica global, con un crecimiento anual medio del 5%.

Pero hoy, la región se enfrenta a nuevas condiciones económicas, más difíciles. El endeble crecimiento de las economías avanzadas, la creciente aversión al riesgo en los mercados financieros globales y el final del superciclo de los commodities implican que la economía mundial tiene poco con que ayudar al crecimiento de Asia.

Al mismo tiempo, China está en transición hacia un modelo de crecimiento más sostenible y, por ende, más lento. Esto tiene importantes repercusiones, dada la vinculación creciente de China con el resto del mundo, particularmente con Asia. Hoy China es el principal socio comercial de la mayoría de las grandes economías regionales, especialmente las del este de Asia y la ASEAN. Una investigación reciente del Fondo Monetario Internacional, que se publicará en la edición del mes próximo de su informe de perspectivas económicas regionales para Asia y el Pacífico, sugiere que en los últimos veinte años la sensibilidad económica del país asiático medio a variaciones del PIB chino se duplicó, de modo que la desaceleración de China se trasladará a toda Asia.