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Adaptarse al cambio climático

COPENHAGUE – Lograr el equilibrio correcto entre impedir el calentamiento global y adaptarse a sus efectos es una de las cuestiones más importantes -y más exasperantes- en materia de políticas de nuestra era. También es una cuestión que suele ser ignorada.

De acuerdo con la opinión generalmente aceptada de muchos activistas ambientales, primero deberíamos hacer todo lo que podamos para mitigar el calentamiento global, y recién entonces concentrarnos en estrategias de adaptación. Esto parece erróneo -y hasta inmoral- si pudiéramos hacer más por la gente y por el planeta a través de la adaptación.

Es más, es inconsistente con el hecho innegable de que, no importa lo que hagamos, no podemos impedir todos los efectos del calentamiento global. Si no estamos bien preparados, el calentamiento global causará más muertes y devastación, especialmente en los países pobres y en las sociedades frágiles. La adaptación también implicaría ahorrar muchas vidas como consecuencia de catástrofes no relacionadas con el calentamiento global. Si preparamos a las sociedades para huracanes más feroces en el futuro, por ejemplo, también las estamos ayudando a enfrentar mejor el clima extremo de hoy.

Ha habido una gran masa de investigación sobre las maneras en que los seres humanos causan el cambio climático y cómo podemos reducirlo. Mucho menos trabajo se ha dedicado a la adaptación.