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La falla estratégica de Europa

MADRID – La actual crisis en Ucrania ha sido tema de análisis recurrente durante el último año. Significativamente, en esta profusión de reflexiones ha faltado un examen exhaustivo de lo que la anexión rusa de Crimea y la invasión del Este de Ucrania indican sobre la política exterior de la Unión Europea.

Durante las primeras etapas Alemania -que había apostado fuerte por la modernización de Rusia- era reacia a adoptar medidas consecuentes. Sin embargo fue Angela Merkel quien, al avanzar la crisis, promovió entre sus homólogos europeos la necesidad de un régimen amplio de sanciones efectivas.

Sin duda, este fue un paso en la dirección correcta, pero no supuso abordar las deficiencias de la política exterior que contribuyeron a desencadenar la crisis de Ucrania y que continúan socavando la respuesta de Europa -a saber, la equivocada Política Europea de Vecindad y el confuso enfoque de la política energética-. En ambos frentes, la falta de visión estratégica de la UE ha creado la impresión de que, en materia de estrategia, el presidente ruso Vladimir Putin siempre lleva la delantera.

Ucrania se ve progresivamente atrapada en un "conflicto enquistado" -especialidad ésta de la política exterior Rusa-. De hecho, la realidad actual del país representa una victoria táctica para Rusia, con un alto el fuego que se mantiene pese a su fragilidad (a lo que se añade una legislación que otorga a Donetsk y Lugansk una autonomía política considerable) y que permite a Rusia perpetuar un conflicto cerca de la frontera de la UE. Por otra parte, el retraso en la entrada en vigor de elementos clave del acuerdo de asociación de la UE con Ucrania es otra clara muestra de que, por el momento, Rusia dicta los términos del compromiso del país con Europa.