La anemia en la inversión de India

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Man on bike in India

CAMBRIDGE – Han pasado 18 meses desde que Narendra Modi se convirtiera en primer ministro de India tras el histórico triunfo de su partido Bharatiya Janata (BJP) en las elecciones generales.  Su victoria generó enormes expectativas de que se produjera un gran despegue de la economía india, hasta entonces entrampada en la indecisión del gobierno del partido del Congreso. Sin embargo, ya casi al término del año 2015, es difícil decir que esté volando alto.

Los optimistas tienen razón en sentirse decepcionados, ya que había motivos genuinos para la esperanza. Considerando el gran déficit de la India en cuanto a capital físico, esperaban que la inversión creciera cuando se reiniciaran proyectos de obras listas para comenzar, ya que sin duda el énfasis sobre el “Fabricado en India” se traduciría en nuevos proyectos de manufactura.

Lamentablemente, la inversión no ha aumentado y sigue habiendo varios obstáculos que bloquean su repunte. En el bienio 2011-2012 la inversión de capital fijo del sector privado llegó al 33,6%, su mayor proporción del PGB hasta entonces, y ha ido bajando hasta el 28,7% actual en 2014-2015. Se trata de una debilidad que afecta a todo el país: todos los principales estados registran un declive de los proyectos en ejecución a lo largo de este periodo. Por ejemplo, Maharashtra y Karnataka sufrieron una baja acumulada de cerca de un 15% de los proyectos, y las cifras fueron todavía más acusadas en Gujarat y Tamil Nadu, con más de un 20%.

En cuanto al “Fabricado en India”, la realidad es que la creación de capacidad manufacturera ha sufrido una baja acumulada de un 35% desde su punto álgido de 2011. Con un 13%, el declive acumulado en el sector servicios parece moderado en comparación.