Vencer a los extremistas islámicos en 2016

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LONDRES – El recuento de los actos de terrorismo yihadista en 2015 es largo y penoso. Todos los meses murió gente en nombre de una ideología perniciosa.

En enero, se estima que 2000 personas fueron masacradas en Baga (Nigeria); un coche bomba mató a 38 en Saná (Yemen); y 60 fueron asesinadas mientras rezaban en una mezquita en Shikarpur (Pakistán). En junio, más de 300 fueron ejecutadas o mutiladas en ataques perpetrados en la región de Diffa (Níger), en Ciudad de Kuwait y en Susa (Túnez). Y en noviembre, casi 200 murieron a manos de terroristas en Sarajevo, Beirut y París. Después, con el inicio de diciembre, vino el asesinato en masa de San Bernardino (California).

El terrorismo creciente no se limita a las atrocidades cometidas por el grupo Estado Islámico en Irak y Siria (EI), sino que es un problema global. Por eso, la comunidad internacional necesita una estrategia integral para derrotar al extremismo yihadista, que combine la fuerza, la diplomacia y la ayuda al desarrollo en pos de conseguir un mundo más estable.

El elemento más urgente de esta estrategia es desmantelar a EI, al que es preciso eliminar no solo en Siria y en Irak, sino también en Libia y dondequiera que opere. El debate sobre cómo hacerlo no debe girar en torno de si hay que poner tropas occidentales en el terreno. Todos debemos hacer lo que sea necesario para derrotar a un grupo que ocupó territorios en cinco países y declaró un nuevo Estado gobernado por ideólogos fanáticos. Estado Islámico no desaparecerá con negociaciones; por eso, se necesita una alianza amplia (dotada de la estrategia política correcta) para vencerlo allí donde esté.