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El desfase entre el PIB y el bienestar

KUALA LUMPUR – La vinculación entre el crecimiento económico y el bienestar humano parece evidente. De hecho, el crecimiento económico, calibrado mediante el producto interior bruto, está considerado de forma generalizada el más importante objetivo del desarrollo, pero ha llegado el momento de replantearse ese criterio.

En realidad, hay una desconexión cada vez mayor entre el PIB por habitante de los países y el bienestar de sus ciudadanos, pues un crecimiento rápido de la producción exacerba los problemas de salud y erosiona las condiciones medioambientales. Así las cosas, las personas cada vez valoran más la riqueza inmaterial tanto como la material, si no más.

Pero la de persuadir a las autoridades y los políticos de las limitaciones del PIB no es una tarea fácil. Al fin y al cabo, resulta mucho más sencillo defender un marco muy conocido y aceptado desde hace mucho que abanderar una nueva concepción del mundo.

Desde luego, el PIB brinda una información valiosa sobre la producción, el gasto y las corrientes de ingresos de un país, además del flujo de bienes a través de las fronteras. Además, ha constituido una orientación fundamental para los países, al ayudarlos a descubrir los beneficios económicos que han mejorado considerablemente la calidad de vida de los ciudadanos y en muchos casos los han sacado de la indigencia.