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¿Por qué enjuiciar a Charles Taylor?

En mayo pasado solicitamos al Tribunal Federal Superior de Nigeria que revisara la decisión del presidente Olusegun Obasanjo de otorgarle calidad de refugiado al ex presidente de Liberia, Charles Taylor, a quien un tribunal especial en Sierra Leona apoyado por las Naciones Unidas acusa de crímenes de guerra. Nosotros somos dos de las muchas víctimas de Taylor.

Hace siete años, éramos dos jóvenes empresarios nigerianos que nos dedicábamos al comercio de hardware electrónico y equipo médico en la costa occidental de Africa. Obteníamos nuestra mercancía en Nigeria y la exportábamos a Liberia y Sierra Leona. En el verano de 1997, David se encontraba en Monrovia cuando Charles Taylor llegó al poder en Liberia después de una guerra civil que duró ocho años. Un año después, la ONU y la Comunidad Económica de Estados del Africa Occidental enviaron tropas para cumplir labores de mantenimiento de la paz en la vecina Sierra Leona a fin de garantizar el cese al fuego en el conflicto de casi una década en ese país, instigado por los rebeldes del Frente Revolucionario Unido.

En el otoño de 1988, emprendimos viajes de negocios a Freetown, la capital de Sierra Leona. En viajes anteriores habíamos escuchado noticias de las atrocidades cometidas por los rebeldes del FRU, que incluían amputaciones, violaciones y mutilaciones en contra de civiles en el campo. Pero la presencia de la comunidad internacional nos hacía sentir que no era peligroso hacer negocios en el país. Tanto nuestro gobierno como amigos en Sierra Leona coincidían en eso. Planeábamos pasar las vacaciones de Navidad y Año Nuevo en Freetown antes de regresar a Nigeria a principios de 1999.

Entonces todo salió mal. Poco antes de Navidad empezaron a llegar a la capital de Sierra Leona rumores de un inminente ataque rebelde. Al principio llegaron unas cuantas personas y después, un diluvio de desplazados. Intentamos cambiar nuestros vuelos para regresar a Nigeria pero ya no había lugares disponibles. El 6 de enero los rebeldes atacaron la casa donde nos estábamos quedando en Freetown. Habíamos nueve nigerianos ahí.