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¿Por qué arde Francia?

Los disturbios urbanos en Francia han sido considerados por muchos como los más graves desde las protestas de estudiantes y trabajadores de 1968, pero esta analogía se puede prestar a confusión. Mientras que las protestas de 1968 desafiaron el modelo republicano francés a que hiciera realidad sus más altas aspiraciones, la crisis de hoy desafía el modelo mismo de ciudadanía e integración surgido de la Revolución Francesa.

El modelo republicano francés afirma que todos los ciudadanos franceses tienen la misma identidad cultural. De hecho, esta es la única identidad aceptable. Para lograr esta identidad compartida, todos los ciudadanos deben hablar el idioma oficial y tienen que ser educados de acuerdo con un plan de estudios común. Pero también disfrutan de iguales derechos, y tienen los mismos deberes, en el ámbito público.

Todo esto no sólo es fomentado por el estado, sino que también requiere del tipo de uniformidad que sólo puede imponer un estado centralizado. De hecho, el compromiso ideológico de la Revolución Francesa con la unidad era tan fuerte que en ciertos momentos del siglo diecinueve promover el federalismo era un delito capital.

Tres componentes de este modelo incitaron la crisis de hoy y hacen difícil para la República Francesa el enfrentarla con eficacia.