38

Razones por las que Alemania debe dirigir o marcharse

NUEVA YORK – Europa ha estado padeciendo una crisis financiera desde 2007. Cuando la quiebra de Lehman Brothers puso en peligro el crédito de las entidades financieras, se substituyó el crédito privado por el del Estado, lo que reveló un fallo no reconocido en el euro. Al transferir al Banco Central Europeo (BCE) su derecho a acuñar moneda, los países miembros se expusieron al riesgo de suspensión de pagos, como los países del Tercer Mundo profundamente endeudados en una divisa extranjera. Los bancos comerciales cargados de bonos estatales de países débiles resultaron potencialmente insolventes.

Hay un paralelismo entre la actual crisis del euro y la crisis bancaria internacional de 1982. Entonces, el Fondo Monetario Internacional salvó el sistema bancario mundial prestando justo el dinero necesario a los países profundamente endeudados; se evitó la suspensión de pagos, pero a costa de una depresión duradera. América Latina sufrió un decenio perdido.

Alemania está desempeñando el mismo papel hoy que el FMI entonces. El marco difiere, pero el efecto es el mismo. Los acreedores están haciendo recaer todo el peso del ajuste sobre los países deudores y evitando su propia responsabilidad.

La crisis del euro es una mezcla compleja de problemas bancarios y de deuda soberana, además de divergencias en los resultados económicos que han creado desequilibrios de las balanzas de pagos dentro de la zona del euro. Las autoridades no entendieron la complejidad de la crisis y menos aún vieron una solución, por lo que intentaron ganar tiempo.