Dean Rohrer

¿Adónde va la “Revolución del jazmín” de Túnez?

NUEVA YORK – Mientras intento entender plenamente el significado de la revolución tunecina y calibrar su futuro, miro dos números de The New York Times extendidos en mi escritorio y en cuyas portadas figura Túnez. Hay 23 años de diferencia entre sus fechas.

El primero es un número amarillento y arrugado del 7 de noviembre de 1987. En el artículo al que corresponde el titular, “Golpe de Estado en Túnez”, informaba de la caída de Habib Burguiba, el anciano fundador del Túnez moderno y héroe de su independencia. Lo había derrocado a altas horas de la noche en un golpe incruento su Primer Ministro, Zine El Abidine Ben Ali.

En los días siguientes, decenas de miles de personas se reunieron en el centro de la ciudad de Túnez para celebrar su liberación tras años de estancamiento e incertidumbre, causados por el empeoramiento de la senilidad de Burguiba. Ben Ali, el nuevo Presidente, era un héroe para la mayoría y, en los primeros años de su gobierno, mereció ese título.

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