12

La controversia deuda-crecimiento

STANFORD – La reciente controversia por los errores en un documento de 2010 redactado por los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff es un comentario triste sobre las demandas del ciclo de noticias las 24 horas del día los 7 días de la semana, y la atmósfera políticamente tóxica que rodea la política fiscal en Estados Unidos, Europa y Japón. En su documento, "Crecimiento en tiempos de deuda", Reinhart y Rogoff estimaban grandes caídas del crecimiento asociadas con ratios de deuda pública/PBI superiores al 90%. Pero contenía errores de codificación que fueron descubiertos por un estudiante de posgrado de la Universidad de Massachusetts. Una vez hecha la corrección, el efecto es sustancialmente menor, pero de todas maneras tiene consecuencias económicas.

El documento de Reinhart/Rogoff no es más que una pequeña parte de una literatura académica voluminosa que muestra que los altos niveles de deuda son económicamente riesgosos. Una cuestión más fundamental es la causalidad: el estado de la economía ciertamente afecta la posición fiscal, de la misma manera que el sistema tributario, el gasto, los déficits y las deudas pueden afectar el crecimiento económico.

Los errores de investigación en economía no son infrecuentes, pero normalmente se detectan en una etapa temprana, como alguna vez me sucedió con un borrador previo a la publicación. A veces los errores recién se descubren más tarde, cuando son una ponencia, como en el caso de Reinhart y Rogoff, o después de la publicación, como le sucedió al premio Nobel Ken Arrow, que tuvo que corregir un error en la justificación de su famoso teorema de la imposibilidad.

Los economistas utilizan diferentes métodos para analizar cuestiones fiscales: modelos analíticos elaborados; modelos macroeconométricos capaces de agregar datos, como los utilizados por la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos (CBO por su sigla en inglés); una estimación empírica de parámetros clave, como los multiplicadores del gasto; autorregresiones vectoriales, y estudios históricos. Cada una de estas estrategias tiene sus puntos fuertes y sus debilidades; y los economistas y responsables de políticas serios no se apoyan en un único estudio; más bien, basan sus criterios en cuerpos complementarios de evidencia.