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El voto de Ucrania, el destino de Rusia

ESTOCOLMO – Cuando los votantes de Ucrania acudan a las urnas el próximo 26 de octubre, no sólo estará en juego el destino de su país, sino también el futuro de una parte importante de Europa. Dicho sencillamente: el futuro de Ucrania decidirá el de Rusia y éste tendrá repercusiones importantes en el de Europa.

Cuando la Unión Soviética se desplomó hace más de dos decenios y Ucrania optó por la independencia, muchos esperaban que a este país le fuera mejor que a Rusia en los años siguientes, pero no fue así.

Durante el primer decenio del nuevo siglo, Rusia se benefició del efecto combinado de una vieja industria de hidrocarburos que la privatización en el decenio de 1990 había vuelto más eficiente y unos precios elevados del petróleo. La inversión de la codiciada diversificación y la reducción de la “modernización” a poca cosa más que una consigna no causó preocupación de forma inmediata.

En cambio, Ucrania llegó a ser el peor gestionado de todos los Estados postsoviéticos, pues el enchufismo y la corrupción fueron obstáculos para la capacidad productiva e hicieron que el país quedara cada vez más rezagado respecto de los demás países poscomunistas en transición. La comparación con Polonia es la más notable: en el momento de la independencia, los dos países tenían más o menos el mismo PIB por habitante; hoy, el de Polonia es más de tres veces mayor.