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Dos hurras por las Tres Representaciones de Jiang Zemin

Abundan las burlas a la teoría de las "Tres Representaciones" del saliente Presidente chino Jiang Zemin. Los "expertos" menosprecian la teoría, que dice que el Partido Comunista debe representar no sólo a los trabajadores y campesinos, sino también a las "fuerzas productivas, culturas e intereses avanzados" de la sociedad, y la consideran completamente inadecuada para los crecientes problemas de desigualdad, corrupción y falta de democracia que enfrenta China.

Estos críticos están en lo cierto al señalar las insuficiencias de la teoría y es verdad que la detestable manera en que se promulga el "Pensamiento de Jiang Zemin" nos hace recordar la Revolución Cultural de Mao. Pero no ven el punto de que las "Tres Representaciones" marca un salto por sobre la ideología que busca reemplazar: la dictadura del proletariado. En las condiciones actuales, China enfrenta una elección entre la "Dictadura del Proletariado" y las "Tres Representaciones". Me parece claro cuál es la que hay que elegir.

La gran contribución de las "Tres Representaciones" es el hecho de que, por primera vez, un partido comunista en el poder renuncia por voluntad propia a la idea de la lucha de clases. Lo esencial en las Tres Representaciones no es que el partido en el poder deba proteger los intereses de los capitalistas a expensas de los demás, sino que no se debe excluir automáticamente a los capitalistas del proceso político de China.

Por supuesto, el estatus de los capitalistas mejorará una vez que se implemente la teoría de las "Tres Representaciones". Pero quienes argumentan que esto se logrará a costa de la clase trabajadora de China necesitan despertar a la realidad. Hoy en día, las firmas privadas emplean una proporción mayor de la clase trabajadora china que las empresas de propiedad del estado (EPE). Con una fracción de los recursos de las EPE, las empresas privadas dan empleo a gran parte del proletariado, producen bienes que los consumidores proletarios demandan y, debido a su superior desempeño, protegen los intereses de los ahorristas proletarios al pagarles, de hecho, sus préstamos bancarios.