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La elección de Turquía

En lo que podría ser el acontecimiento político más importante de Turquía desde que se fundó la república en los años 1920, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) ha obtenido una victoria arrolladora en las elecciones legislativas, con aproximadamente el 47% de los votos. Solamente otros dos partidos -el Partido Republicano del Pueblo (CHP) con el 21% y el Partido de la Acción Nacionalista (MHP) con el 14%- superaron el umbral del 10% necesario para una representación en el parlamento. Una cantidad de independientes completarán la nómina legislativa.

Lo que torna el resultado tan complejo es que el gobernante AKP obtuvo muchos más votos -13 puntos porcentuales más con respecto a 2002-, pero menos bancas de las que tenía antes. El partido podrá formar un gobierno por sí mismo, pero carecerá de la mayoría de dos tercios necesaria para implementar algunos de los grandes cambios que pretende. Aún así, el AKP puede sentirse satisfecho de que después de cinco años en el poder su respaldo popular ha aumentado, mientras que la oposición demostró ser incapaz de plantearle un desafío serio.

La resonante victoria del AKP implica que la república turca originariamente formulada como un estado secular por Kemal Ataturk en los años 1920 está muerta. Sin embargo, esto no necesariamente significa que Turquía se volverá un país islámico, mucho menos islamista.

Ataturk veía al Islam como un factor importante que retrasaba el progreso de Turquía. Su intención era erradicar al Islam como una fuerza política y social de la esfera pública, aunque por supuesto la gran mayoría de la población seguía siendo musulmana por religión. Para Ataturk, occidentalización y modernización iban de la mano. Y, de hecho, Turquía alcanzó un gran éxito -podría decirse más que cualquier otro estado de mayoría musulmana en el mundo- a la hora de edificar la democracia, mantener la estabilidad y avanzar económicamente.