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¿Una transición en crisis?

LONDRES – Este año los mercados emergentes de Europa han experimentado la peor caída de su producción desde la gran “recesión de transición” que sucedió tras el colapso del comunismo. Se prevé que cinco países sufrirán descensos de dos dígitos en el PIB. Los créditos improductivos en el sector bancario y el desempleo continúan aumentando en muchos países.

Es indudable que la región en transición de Europa atraviesa una crisis profunda. Pero, ¿acaso está en crisis la transición misma del comunismo hacia una economía de mercado? ¿Qué desempeño han tenido las instituciones y los marcos de política que resultaron del proceso de transición? ¿Dará lugar la crisis a una reacción en contra de las reformas orientadas hacia el mercado?

Si bien Europa Central y Oriental han sido las regiones con economías de mercado emergentes que se han visto más afectadas por la crisis, éstas generalmente habían evitado las severas depreciaciones de la moneda, las quiebras bancarias sistémicas y los picos inflacionarios que fueron comunes en crisis anteriores. Esto es extraordinario, habida cuenta de lo profundamente integrada que está la región con el resto del mundo.

Esta profunda integración es perjudicial y benéfica al mismo tiempo. Por un lado, se crearon lazos económicos y una dependencia financiera que han hecho que muchos países en transición sean altamente susceptibles a la crisis en Occidente. Por otro, la integración mitigó las grandes salidas de capital que en crisis pasadas fueron fuerzas destructivas; contribuyó a la creación de instituciones y respuestas políticas internas más maduras; y ayudó a movilizar un vigoroso respaldo internacional.