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Para conseguir un Pacífico pacífico

MELBOURNE – El Pacífico occidental afronta actualmente un problema difícil: el de cómo dar cabida a las aspiraciones en aumento de China en una región en la que los Estados Unidos han ostentado la primacía desde el final de la Guerra Fría. ¿Están los EE.UU. decididos a mantener su predominio en la región de Asia y el Pacífico? ¿O están dispuestos a aceptar foros multilaterales que permitan a todas las partes interesadas contribuir al establecimiento de las normas? De cómo evolucione esa cuestión dependerá que la paz siga prevaleciendo o no en todo el Pacífico.

Resulta difícil no considerar el traslado de 2.500 infantes de Marina de los EE.UU. a Darwin (Australia), decisión anunciada por el Presidente Barack Obama en su reciente gira por Asia, un simple gesto simbólico, un recordatorio provocativo de que los EE.UU. están decididos a permanecer en la región. Sin embargo, su propósito no acaba de estar claro.

En toda la región de Asia y el Pacífico, se acoge con beneplácito el ascenso de China, pero siempre y cuando ésta acate las normas internacionalmente aceptadas. Naturalmente, esa máxima debe ser aplicable a todos, pero, si China no tiene voz y voto en la formulación de dichas normas, aumentarán inevitablemente las tensiones.

Resulta difícil predecir como evolucionará el papel de los Estados Unidos en la región. El poder económico y militar de China va en aumento. Por otra parte, los EE.UU. siguen dominando militarmente, mientras que su influencia económica disminuye. En cualquier caso, China responderá inevitablemente con dureza a las medidas adoptadas por los EE.UU. para aumentar su presencia militar en la región. La de contener a China no es la respuesta a las cuestiones sobre la seguridad de Asia.