0

La Unión y el Dragón

Este mes, se cumplen treinta años de relaciones oficiales entre China y la Unión Europea. Durante ese período, los cambios dentro de China y en la naturaleza de esas relaciones han sido espectaculares, pero, ¿cómo evolucionarán las relaciones en los treinta próximos años? ¿Serán competidores o socios China y la UE?

Tanto China como la UE afrontan muchos imperativos. El primero es económico. El desarrollo de China en los últimos años ha sido magnífico, pero el crecimiento rápido siempre provoca turbulencias, que China habrá de dominar y reducir al mínimo. Al integrarse en la economía mundial, debe procurar mantener el crecimiento sin dejar de proteger el medio ambiente y reducir la pobreza y la desigualdad. Se trata de tareas sobrecogedoras y China no puede abordarlas por sí sola.

De hecho, el desarrollo sostenible es un imperativo tanto para China como para la UE. Al fin y al cabo, el factor más importante con mucho que determinará si nuestros hijos y nietos disfrutarán de una vida segura, saludable y productiva es el de si los ecosistemas naturales del mundo sobrevivirán a las presiones a que los somete la civilización moderna. Un reciente informe de las Naciones Unidas avisaba de que ya habíamos entrado en la zona de peligro. Numerosos ecosistemas terrestres y marítimos están en peligro de quedar destruidos para siempre, con efectos difíciles de predecir.

Un inconveniente del rápido crecimiento de China es el aumento de su demanda de energía y de las emisiones de CO2 que lo acompañan. China está volviéndose rápidamente uno de los mayores importadores de petróleo y gas. El Informe Mundial de la Energía de 2004 de la Agencia Internacional de la Energía predice que de aquí a 2030 la demanda mundial de energía aumentará en un 60 por ciento, aproximadamente, y casi las dos terceras partes de ella corresponderán a China y a la India.