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No hubo un verdadero examen de la crisis

CHICAGO – Ya pasaron tres años desde la caída de Lehman Brothers, que fue el punto de partida de la fase más aguda de la crisis financiera de 2007 y 2008. ¿Podemos decir que el mundo financiero es un sitio más seguro en la actualidad?

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, los EE. UU. demoraron apenas unos días en implementar impresionantes medidas de seguridad en todos los aeropuertos del país. En el plazo de un mes, el ejército estadounidense estaba desplegado en Afganistán. Tres años después, los EE. UU. ya tenían un informe oficial sobre las causas de los sucesos del 11-S; el comité de expertos que lo redactó, bien provisto de recursos, identificó las debilidades de los organismos de seguridad de los Estados Unidos y ofreció recomendaciones para resolverlas.

Pero tres años después del comienzo de la crisis financiera, ¿tenemos algo similar? No niego que Estados Unidos puede mostrar como prueba de sus esfuerzos por hacer algo las 2000 páginas de la ley Dodd‑Frank [de reforma de Wall Street y protección de los consumidores]. Por desgracia, de esas páginas, muy pocas se ocupan de los problemas que pueden haber estado detrás de la crisis.

Por ejemplo, no se corrigió la confianza excesiva de los bonistas en las agencias calificadoras de riesgo, que tienden a ser más blandas con los emisores de bonos cuando son poderosos. No se dijo nada sobre cómo el sector bancario en la sombra depende de la liquidez y las garantías del sector bancario formal, lo que en última instancia implica que depende del Estado. Y hasta la próxima década no habrá cambios en lo relacionado con los límites al apalancamiento de las instituciones financieras.